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    Bautizar en el nombre del Señor

    Este estudio fue  tomado  del  libro:  Estudios de  eclesiología adventista. Volumen  III  La teología y la práctica del  bautismo.  Ejemplar gratuito

    ¿Bautizar en el nombre del Padre, del Hijo  y del  Espíritu  Santo  o solo  en el nombre de Jesucristo?

    ¿Qué uso  tiene  la preposición  "en"?


    BAUTIZAR EN EL NOMBRE DEL SEÑOR

    Los Hechos de los Apóstoles usan distintas preposiciones asociadas al verbo ‘bautizar’: eivj to. o;noma [eis tó ónoma] de Cristo (nombre/dativo, cf. He 8: 16; 19: 5); o bien evpi. tw/| ovno,mati [epí tǀº onó-mati] (literalmente a propósito del nombre/dativo de Cristo, cf. He 2: 38); por último  evn tw/| ovno,mati  [en tǀº onómati] de Cristo (nombre/dativo, cf. He 10: 48). Notemos las correspondencias que existen entre las preposiciones añadidas al «nombre de Cristo» y estas mismas preposiciones, están a su vez en el contexto de la fe. Creer  en Cristo se especifica como eivj auvto,n [eis autón] (He 10: 43), evpi.  to.n ku,rion [epí tón kýrion] (He 16: 31), o evn tou,tw [| en toútǀ] (He  13: 39).

    Encontramos en las epístolas la fórmula «bautizar en (eivj [eis]) Cristo» (Ro 6: 3; Ga 3: 27) o bien una formulación análoga a esta  “en Pablo” (1 Cor 1: 13, 15), ver “en Moisés” (1 Cor 10: 2). La preposición  eis  explica «la voluntad del Altísimo de vivir una relación  con la persona bautizada», la cual «se entrega al Altísimo» (L. Goppelt). 44  Como los israelitas –bautizados en Moisés– estaban subordinados a su dirección y permanecían en estrecha comunicación  con él, la persona bautizada está subordinada a Cristo y unida a él  en una comunión de vida y salvación. 45  G. Delling afirma que no se  trata de que la persona bautizada se ofrezca al Señor, sino a la inversa, de que el acontecimiento de la salvación se ofrece por completo a la persona bautizada. 46  Estos dos aspectos se complementan perfectamente. El bautizado pertenece a Jesucristo por la fe, y  la salvación realizada por Jesús, y aún en vías de realización, se  ofrece en propiedad al creyente a través de la fe. 47  El mencionar el  nombre de Jesús no es de ningún modo como el convocar «el poder  exorcista de un nombre mágico», como sostuvieron W. Heitmüller 48 y R. Bultmann. 49  Según A. Oepke 50  o también E. Schweizer 51  la  mención sería una expresión idiomática prestada de la cultura  helenística. Forma parte de la terminología bancaria y significaba  “hacer una transferencia a la cuenta de”. De tal manera que la persona bautizada de algún modo es “transferida” a la cuenta de Jesús.

    Pasa a ser de su propiedad. No de un modo ajeno, sino personal,  sobre la base de la fe. Pisteu,ein eivj-evn [pisteúein eis-en], «creer  en» es la condición para bapti,zein eivj-evn  [baptízein eis-en] «bautizar en» o «en nombre de» (He 10: 43, 48; Ga 3: 26-27). De ahí  que el bautismo  epí tǀº onómati (lit.: “sobre el nombre de”), signifique: sobre la confesión de Jesús, el Mesías. 52 La fórmula en tǀº onómati (“en nombre de”) amplía el significado  del nombre en cuestión. La palabra pronunciada le confiere la  máxima autoridad, en la medida en que quien bautiza es de alguna  manera el representante del Cristo resucitado. 53  «La persona que  bautiza no es más que un intermediario de aquel en cuyo nombre  actúa». 54  El resucitado obra a través del bautismo como «una palabra visible», lo que está claramente prometido al creyente a través  de la proclamación de la seguridad del perdón, de la conversión y de una vida nueva.

     

    UN ÚNICO NOMBRE EN TRES PERSONAS

    Como hemos visto anteriormente, el texto que estamos estudiando  nos invita a bautizar «en» (el alemán es más explícito «in», «im»,  «auf den Namen») 55  nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

    Encontramos esta fórmula «triádica» en la Didaché (7.1-3) y en los  escritos de Justino (1 Apol. 61). Tiene autoridad en tanto que es una  formulación muy «antigua», 56  «premateana» 57 y, para la teología  positiva, «recibida de Jesús» 58

    La unanimidad del testimonio de los manuscritos clama en favor  del origen auténtico de la palabra bautismal del evangelio de Mateo. 59 Se afirma con frecuencia que la fórmula triádica habría suplantado una fórmula presuntamente más acorde con la original,  más kyriológica «en el nombre de Jesús». 60  Pero como corrobora la  Didaché (7.1-3 et 9.5), las dos fórmulas eran usadas en paralelo sin  ningún tipo de competencia en la primera mitad del siglo II, y también en la época apostólica. Ambas fórmulas prueban que los primeros cristianos no temían alpluralismo legítimo. 61

    Ambrosio testifica en el siglo IV, la igualdad de ambas fórmulas  (De Spiritu Sancto 1.3). 62  Según J. Schniewind, 63  J. N. Kelly 64  y J.  Leipolt,65  la fórmula kyriológica es «un resumen», «una versión corta» de la fórmula triádica. La posibilidad de una relación existente  entre una forma triádica (referida a una forma triple) y un significado  «trinitario» (referido a tres personas y a una esencia divina) es motivo de controversia en el campo de la investigación neotestamentaria.66  Esta posible relación es a menudo afirmada. 67  E. Schlink piensa con buen criterio que la confesión de fe no es explícitamente  trinitaria, sino que por el contrario, esta presagia la unidad de las  tres personas de la divinidad, porque está claro que no se bautiza  en el nombre de tres personas sino en el nombre de un único  Dios.68  Este solo nombre remite a Dios único que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. 69

     El acontecimiento del bautismo de Jesucristo  muestra bien esta coexistencia de tres personas en una misma unidad de acción (cf. Mt 3: 16-17). 70  Así la experiencia bautismal de  Pentecostés (He 2: 33) 71 y los paralelismos paulinos de Mateo 28 (1  Cor 6.11; Ef 4.4-6), 72  hizo que A. Schlatter pudiera escribir: «Jesús  es el creador del pensamiento del Dios trino». 73  Padre, Hijo y Espíritu, un Dios en tres personas, siendo un solo Ser (de ahí «en nombre[uno solo] de»), 74  Dios toma al bautizado bajo su señorío y lo transporta al universo de su salvación y de su presencia. Las conclusiones a las que ha llegado la teología cristiana se basan en las propias  palabras del resucitado y no desarrollan «ningún dogma  nuevo». 75  La misión y el llamamiento al bautismo (Mt 28: 19-20b)  manifiestan la naturaleza y el deber propios del cristianismo de Jesucristo para todos, para siempre, porque Dios se revela en Él, el  Todopoderoso Dios. En un primer momento presuntamente en la  sombra para más tarde, desvelar completamente su majestad en el  momento de su aparición

     

    Referencias:

    44 GOPPELT, Leonhard. Theologie des Neuen Testaments. Göttingen: Vandenhoeck & Ruprecht, 1980, p. 331. Ver también HENDRIKSEN, W. New Testament Commentary, op. cit., p. 1000; BEASLEY-MURRAY, G. Baptism in the NT, op. cit.,  p. 91. La forma pisteu,w eivj [pisteúǀ eis] tiene el mismo significado. Según George E. Ladd, se trata de una «creación cristiana distintiva dada para explicar la relación personal de la unión existente entre el creyente y Jesús». (LADD, George  Eldon.  A Theology of the New Testament. Grand Rapids (Michigan): Eerdmans, 1974, p. 272).

    45 Ver DUNN, James D. G. «Taufe». En: BURKHARDT, Helmut (ed.). Das grosse  Bibellexicon. Vol. 3. Wuppertal: R. Brockhaus Verlag, 1989, p. 1530; HAARBECK,   Theodor.  Biblische Glaubenslehre,  Giessen: Brunnen-Verlag, 1956, p. 185-186;  CARSON, D. «Matthew», op. cit., p. 597.

    46 DELLING, Gerhard. Citado en: CONZELMANN, H. Grundriss der Theologie des  NT, op. cit., p. 66.

    47 Ibídem, p. 65-66; ver también SCHLINK, E. Die Lehre von der Taufe, op. cit., p. 40.

    48HEITMÜLLER, W. Citado en: CONZELMANN, H. Grundriss der Theologie des  NT, op. cit., p. 65, 66.

    49  BULTMANN, Rudolf. Theologie des Neuen Testaments. Tübingen, 1954, p. 40- 41. (Ed. esp.: Teología del Nuevo Testamento. Salamanca: Sígueme, 1981).

    50  OEPKE, Albrecht. «Báptǀ, Baptízǀ». En: KITTEL, Gerhard; FRIEDRICH, Gerhard  (eds.). Theologisches Wörterbuch zum Neuen Testament  (ThWNT). Vol. 1. Stuttgart: Kohlhammer, 1933-1979, p. 537.

    51  SCHWEIZER, E. Das Evangelium nach Matthäus. Göttingen, 1976, p. 349

     

    52  Ver BERKHOF, Louis.  Systematic Theology,  Grand Rapids (Michigan): Eerdmans, 1979 (reed.), p. 625-626 (ed. esp.: Teología sistemática. 3ª ed. Grand Rapids (Michigan): T.E.L.L., 1976, p. 746-747); STRACK, H. L. y BILLERBECK, P.  Das Evangelium nach Matthäus erläutert aus Talmud und Midrash. Vol. 1. München, 1956, p. 1054-1055.

    53  Ver DUNN, J. «Taufe», op. cit., p. 1530.

    54 HAHN, W. «Taufe». En: OSTERLOH, Edo; ENGELLAND Hans (eds.). Biblischtheologisches Handwörterbuch zur Lutherbibel. Göttingen: Vandenhoeck & Ruprecht, 1959, p. 590.

    55  El texto griego (literalmente: «al interior del nombre») ha sido traducido en  alemán por «im» o «in dem» Namen (matices que no aparecen en el español «en el nombre de»)  Cf. Versión Luther, 1912, Albrecht), eventualmente «auf den Namen» («en el nombre»). Cf. Versión Luther, 1984, Rösch, Elberfelder, Bruns, Menge, Weizsächer).

    56  LOHMEYER, E. Das Evangelium des Mt, op. cit., p. 414.

    57  SAND, A. Das Evangelium nach Mt, op. cit., p. 599.

    58  SCHLATTER, A., op. cit., p. 82.

    59 BARTH, G., Die Taufe in frühchristlicher Zeit, op. cit., p. 14.

     60  Ver ARGYLE, A. W., op. cit., p. 222; STAUFFER, E., op. cit., p. 214.

    61  Ver RIGGENBACH, citado en: CARSON, D. «Matthew», op. cit., p. 598.

    62 Cf. BROSSEDER, J., op. cit., p. 170.

    63  Ibídem, p. 278.

    64  KELLY, J. N.  Altchristliche Glaubensbekenntnisse, Berlin, 1971, p. 71.

    65  LEIPOLT, J. Citado en: SCHNEIDER, J.  Die Taufe im NT,  op. cit., p. 31. En  cuanto a la diferencia que hace J. A. Bengel que la formulación kyriológica estaba  reservada a los judíos para convencerlos del mesianismo de Jesús, mientras que la  fórmula triádica era para los paganos, que no conocían al verdadero Dios, no diremos más. (BENGEL, J. A., op. cit., p. 202).

     

    66  Para E. Stauffer no se trata más que de un paralelismo de la fórmula siguiente en  tres unidades: Dios, Hijo del Hombre, Ángel. (STAUFFER, E., op. cit., p. 230). Ver  también LOHSE, E. Grundriss der neutestamentliche Theologie. Stuttgart, 1974, p. 66.

    67 E. Lohmeyer habla del «nombre del Dios trino» (LOHMEYER, E. Das Evangelium des Mt, op. cit., p. 420), E. Klostermann y R. Schnackenburg hablan de «fórmula bautismal trinitaria» (KLOSTERMANN, E., op. cit., p. 232; SCHNACKENBURG, Rudolf. Matthäusevangelium. Würzburg: Echter-Verlag, 1998, p. 290).

    68  Ibídem, p. 74.

    69  HENDRIKSEN, W. New Testament Commentary, op. cit., p. 1000.

    70  Ver GRUNDMAN, W.,  op.  cit., p. 579; SNELA, Bodgan.  Kindertaufe - ja oder  nein? München: Kösel Verlag, 1987, p. 42.

    71  Ver SCHNIEWIND, J., op. cit., p. 277-278.

    72  Ver SCHLATTER, Adolf. Paulus, der Bote Jesu. Stuttgart: Calwer, 1956, p. 197.

    73  SCHLATTER, Adolf.  Die Geschichte des Christus. Stuttgart: Calwer, 1977 (reed.), p. 536.

    74  El «nombre» es la expresión del ser, cf. Éxodo 34: 14b. F. Rienecker: «La realidad de Dios se manifiesta tres veces en un nombre. El hecho de que no exista un

    solo nombre descarta cualquier malentendido que pudiera haber sobre la existencia de tres dioses» (RIENECKER, F. op. cit., p. 378).

    75  SCHNIEWIND, J., op. cit., p. 278.

     

     

     

    Tomado  del  libro:  Estudios de  eclesiología adventista. Volumen  III  La teología y la práctica del  bautismo.  Ejemplar gratuito



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